miércoles, 13 de noviembre de 2013

Indígenas amazónicos hacen oír su voz en la Cumbre del cambio climático: “Es hora de mirar a la tierra”

Los indígenas del Amazonas llegaron hasta la Conferencia del Clima de la ONU que se lleva a cabo en Polonia con una oferta a la comunidad internacional: salvar sus bosques para contribuir así al enfriamiento del planeta porque, dicen sus líderes, “es hora de mirar a la tierra” y dejar debates estériles.

/cop19.gov.pl
“El Amazonas sufre mucha presión, está enfermo, pero hay posibilidades de salvarlo y debemos hacerlo, porque es fundamental para el planeta”, explicó hoy el responsable de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), el ecuatoriano Juan Carlos Jintiach.

“La deforestación es nuestro gran problema”, denunció Jintiach, quien explica que el cambio climático ha supuesto para su pueblo “la pérdida de ecosistemas, provocó la pérdida de especies de flora y fauna y afectó a la alimentación, especialmente al consumo de grasas porque la caza cada vez escasea más“.

Un cambio climático que, aunque se deja notar en todo el planeta, afecta especialmente al modo de vida de comunidades tradicionales como la de los indígenas del Amazonas.
“Es hora de acciones inmediatas”, pidió Jintiach, quien recordó que los esfuerzos llevados a cabo hasta ahora por la comunidad internacional para frenar el calentamiento global han fracasado.

A su juicio, los propios Estados y las grandes multinacionales siguen siendo los responsables directos de la degradación ambiental que contribuye a ese calentamiento.

“Sin embargo los pueblos indígenas amazónicos, a través de nuestros conocimientos ancestrales y nuestra cosmovisión unida a la madre naturaleza, tenemos la propuesta alternativa como parte de la solución”, aseguró el responsable de la COICA.

“Si esta sabiduría ancestral fuese política de los Estados y se aplicase, el mundo cambiaría”, afirmó Jintiach.

Ir más allá de las palabras

Para los indígenas del Amazonas hay que ir más allá de meras “declaraciones” y de grandes cumbres internacionales, por eso piden que se reconozcan sus derechos para ofrecer sus bosques como “contribución efectiva” para frenar el calentamiento global.

En esto consiste fundamentalmente el Plan de Vida Plena de Gestión o Manejo Holístico de Territorios de Vida Plena, elaborado por la COICA, que parte de 170 millones de hectáreas que son de propiedad de miles de comunidades indígenas, y los más de 100 millones de hectáreas adicionales pendientes de titulación.


“Cuando nos den esos derechos sobre nuestros territorios podremos aplicar nuestra cosmovisión, acabar con la explotación comercial de los bosques y la presencia de grandes empresas internacionales”, señaló Jintiach, uno de los líderes de las comunidades que luchan por que la región siga siendo el “pulmón del mundo”.