martes, 22 de septiembre de 2015

Al desierto florido (CHILE) hay que visitarlo, cuidarlo y no destruirlo

El Quehaydecierto conversó con una de las voces autorizadas sobre el desierto florido en la Región de Atacama, quien nos habló sobre diversos temas relacionados con este fenómeno único en el mundo.

Fuente: quehaydecierto.cl, 22 sep 2015





Cuando pasa agosto y comienza septiembre en Atacama se da inicio a un fenómeno que no está presente todos los años, pero producto de las lluvias que se han dado en el 2015 se ha podido observar; se trata del desierto florido, que hace a esta región sumamente atractiva para muchos visitantes.

Raúl Céspedes Valenzuela, es Museólogo del Centro Nacional de Museología, en el Museo Nacional de Historia Natural de Santiago y además es Guía de Turismo certificado que lleva casi 40 años estudiando el del desierto florido en la Región de Atacama y es voz autorizada para hablar de este fenómeno.

Céspedes relata a El Quehaydecierto que mientras estudiaba en Santiago conoció al destacado botánico, Carlos Muñoz Pizarro, quien fue el que le contó que el “desierto florecía” y esto le dio mucha curiosidad y se preguntó “¿cómo va a florecer el desierto?” y cuando se vino a Copiapó hace aproximadamente 40 años, “me di cuenta que esto efectivamente era así, que comenzaban a salir plantas y empecé a interiorizarme en esto y llevo estudiando el desierto florido por más de 35 años en la Región de Atacama”.

Un desierto está asociado a una sección geográfica del planeta, en este caso la Región de Atacama, que carece de humedad y vegetación y en donde predomina la aridez.

Pero esta zona de Chile tiene unas características muy particulares, que están relacionadas a la ausencia de precipitaciones. Estas se presentan cada cierta cantidad de años causando verdaderos estragos en el ecosistema asociados a lo que es el desierto florido.

Esta región, como varias otras de Chile está sumida a la sequía, que ha agravado la crisis hídrica que vive el país, pero cada cierto tiempo, que puede variar entre 3 a 10 años, ocurren precipitaciones en el desierto de Atacama, lo que produce que nazcan nuevas hojas de arbustos secos, brotan semillas, bulbos, y rizomas por años guardados bajo tierra.

Al respecto Céspedes señala que “este proceso es curioso, porque por ejemplo este año con las lluvias de marzo y julio, en abril ya teníamos el desierto florecido y así lo informaban los medios y la gente lo veía: manchones de flores blancas, lilas y azul oscuro, llamadas ‘suspiros de campo’, que son las primeras que salen cuando hay lluvia, pero no era el desierto florido, ya que este con este se dan otras condiciones asociadas no solo a la flora, si no que también a la fauna.”

Raúl Céspedes indica además que “de aquí a algunos años más la sequía va a ser bastante más evidente, por el cambio climático brutal que estamos viviendo y es muy probable que el desierto florido desaparezca por varios años.”

De hecho hay registros históricos del desierto florido que datan de 1830, cuando se observó por primera vez, pero Claudio Gay, naturalista francés, que visitó Atacama en 1831 pudo verlo recién en 1940, casi 10 años después de lo registrado por primera vez.

“Es que el desierto florido es cíclico”, señala Céspedes, añadiendo que “lo que tenemos en cuanto a flora está asociada a tres fases, la primera son aquellas flores que salen de de semillas, las que salen de bulbos y las que aparecen de rizomas. Estas tres tienen una particularidad y es que tienen un mecanismo que se llama de ‘latencia’ y está asociado fundamentalmente al tiempo que pueden soportar en el desierto con la ausencia de agua y oxígeno, pero cuando se despierta este mecanismo y comienzan a salir todas estas flores. Primero salen las de semillas, luego las de bulbos y después las de rizomas y cuando las flores comienzan a aparecer empiezan a aparecer los insectos y las aves que vienen de otros hemisferios.

¿DESIERTO FLORIDO LUEGO DEL 25M?

Si bien el desierto florido como tal, está asociado a las lluvias que se presentan en la región y en el desierto de Atacama, Raúl Céspedes señala que las flores aparecidas luego de las fuertes lluvias y aluviones que azotaron a la región en marzo pasado “no son del desierto florido.”

Para el especialista “lo ocurrido en marzo pasado con el aluvión y con la lluvia de mediados de julio, es algo sin precedentes, ya que esto despertó un ecosistema latente, donde solamente algunas especies logran salir, ya que cuando hablamos de desierto florido estamos hablando de un ecosistema amplio, que incluye flores, insectos, reptiles, lagartos, aves y mamíferos.”

Agregando que “cuando todo este ecosistema se manifiesta entre fines de agosto, y los meses de septiembre y octubre, recién podemos hablar de desierto florido en su magnitud, si no es eso, estaríamos hablando de floraciones temporales.”

EL PASO DEL DAKAR ¿AFECTA O NO AFECTA?

Cuando pasa el Rally Dakar por Atacama una de las principales preocupaciones de los sectores ambientalistas en la región es qué pasa con el patrimonio y el desierto florido.

Raúl Céspedes es enfático en indicar que “como guía turístico certificado, puedo decir responsablemente que por lo menos en la Región de Atacama, los sitios por donde ha pasado el Dakar no han sido lugares donde haya habido floración.”
La razón de esta afirmación es que en esta carrera “habitualmente se utilizan caminos mineros que datan de trayectorias que datan de muchos años donde el impacto.” Agregó que “en los sectores en donde ha habido competencia en arenales tampoco hay una gran cantidad de floración.”

Par el Museólogo lo importante es “que la gente, especialmente la que va a ver el desierto florido, es que sea extremadamente responsable en cuanto a ayudar en la conservación del ecosistema, la flora y fauna, no botando basura, tampoco cortando plantas y no caminando por lugares en que no está permitido.”

Céspedes cuenta que “vi con angustia y enfado cuando en abril pasado había un pequeño rally cerca de Vallenar y estos tipos andaban con los autos encima de las flores con un descaro tremendo. Hay que tener un mínimo de sentido común sobre no caminar sobre las plantas, ni menos en auto, porque el ecosistema se altera brutalmente.”

“Cuando el desierto florido se presenta, aparte de visitarlo hay que cuidarlo y no destruirlo.” Concluye Céspedes.